Muy poéticamente, al tiempo que se iba mi abuela venía Tirso, el primer hijo de mi amiga Laura. Le tenía esto preparado. Ha sido una reconciliación con la sopa. La odiaba. Mis pobres padres me la ponían de letras a ver si así colaba, pero no había manera. Ahora se me ocurren muchas cosas que hacer con ella (aunque comerla sigue en los últimos puestos). Mi hermana fue la que me dio la idea (¡muchas gracias, Sonia!). Tengo a la familia volcada con las peripecias.
Tirso, esto es sólo el comienzo de tu vídeo de bienvenida. Espero que te guste (algún día).
Otra versión:
El que canta, es un pequeño oriental digno de ver. Cuidado, que enamora.
