Hoy quiero hablaros de una marca que para mí es muy especial porque está vinculada a alguien muy importante: El atelier de Loolah.
Decir que son vestidos de novia no es suficiente cuando se trata de que cada novia salga de allí con un vestido único, exclusivo, diseñado a a medida con su asesoramiento profesional.
Cuando fui a probarme vestidos para mi boda, iba con idea de lo que quería, pero al probarme ciertos modelos descubría con horror que los "destrozaba". Y es que, no nos engañemos, hay trajes que no son para las de metro y medio. Pero dramas personales aparte, me topé con colecciones, es decir, con vestidos en serie y modas dominantes. Como en tu año se lleve el escote palabra de honor, olvídate de encontrar un halter, y mangas ni hablemos. Por eso acudir a este atelier es ponerse en manos que aman la costura y que trabajan con un concepto diferente. Como reza su web: se mezcla la tradición con tendencias contemporáneas hasta crear el vestido con el que siempre hemos soñado.
Vamos, que te sientes como en casa y sales con el vestido de tu vida.
Vamos, que te sientes como en casa y sales con el vestido de tu vida.
A mí ya sabéis que me encanta mi vestido y ponérmelo a todas horas, a lo Friends, pero si llego a ver antes las imágenes que hoy os enseño, habría ido de cabeza a la calle San Nicolás, 10.
Lo mejor de todo esto es que no me patrocina nada El Atelier de Loolah, sino que es una "pequeña" marca amiga a la que me gustaría ayudar a que se hiciera muy grande, y que no tengo que esforzarme mucho en convenceros porque las imágenes hablan por sí mismas.
Venga, a pedir cita: 915423076
A todo esto... Igual no os habéis dado cuenta de que ¡ya es miércoles!


