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jueves, 24 de octubre de 2013

La magia del positivado


Ayer enseñé a dos compañeros a positivar, es decir, eso que la gente conoce como "revelar", pero que en realidad se trata de hacer positivo un negativo fotográfico (que previamente habremos obtenido con el, ahora sí, revelado del carrete). 


Con la democratización de la Fotografía, en especial con la integración de cámaras en los teléfonos, cualquiera en cualquier momento puede hacer una foto con más o menos calidad, aplicar filtros... Hay hasta aplicaciones para escanear los viejos negativos. Pero hay una cosa que todavía no hacen los smartphones, a Dios gracias: hacerte vivir la magia de ver aparecer la imagen en el papel en la cubeta del revelador.


Yo solía hacerlo para relajarme o reflexionar. Esas horas en penumbra, sola, con mi bata y contemplando estas apariciones divinas... Aunque sepa que todo es un proceso químico con materiales fotosensibles, para mí sigue siendo un misterio precioso. 


























Les expliqué a mis compañeros que te puedes montar el laboratorio en el cuarto de baño de tu casa, si lo puedes dejar completamente a oscuras, y que sólo necesitas una zona seca, para la ampliadora, una húmeda con las cubetas para los baños de revelado, paro y fijador,  y una bombilla especial con un filtro, gracias a al cual puedes trabajar a tientas y no a oscuras totalmente con el papel para blanco y negro, pues actúa como una película ortocromática y es insensible a la luz roja.

Otro instrumento importante es la lupa de enfoque y un marginador para evitar que se mueva el papel mientras lo exponemos a la luz..


Una vez que tenemos el negativo colocado en el portanegativos y el papel en su sitio procedemos a encender la luz de la ampliadora para exponerlo el tiempo necesario. Los que sabéis un poco de Fotografía ya entendéis que es la luz la que impresiona la película, y que con el diafragma y el obturador controlamos la cantidad que dejamos pasar. Pues de la misma manera actuaremos con la ampliadora.


Lo primero es hacer tiras de pruebas con diferentes tiempos de exposición para ver cuál es el adecuado, con el que obtendremos una copia con un negro, un blanco y su gama de grises.



Y empieza la magia entonces.
(Os grabé un pequeño vídeo, pero con una cámara compacta no muy allá y casi a oscuras por lo que no se ve muy bien. Si os interesa el tema, me lo decís y lo grabamos en condiciones).



Fue genial para mí volver a positivar y, de paso, ver a mis abuelos y bisabuela en una foto que no conocía. Igualmente me encantó ver cómo lo que para mí es magia lo fue también para Chema y Luis, que estaban entusiasmados, cogiendo apuntes y todo.


Os deseo un mágico jueves. Y si no os viene así, os lo hacéis.




4 comentarios:

ANDAD CON DIOS says:
at: 24/10/13, 22:17 dijo...

Qué maravilla...casi un milagro!
Me ha encantado!
Besos,Laura!

Anónimo
at: 25/10/13, 18:14 dijo...

Cuando estudiaba publicidad lo hicimos varias veces!! me encantó!! íbamos con nuestras réflex analógicas y después era todo una sorpresa ver si lo habíamos conseguido o no...el profesor nos daba unas instrucciones para hacer la foto, apertura del diafragma y tal, para conseguir unos efectos concretos, y después veíamos si salía bien! qué tiempos...ajjajaja

Vueltas al coco says:
at: 27/10/13, 20:13 dijo...

Madre mía que de recuerdos! Mi asignatura favorita era positivado, me encantaba
Y tú dentro de poco podrás hacerlo a menudo! :-D
jijiji!

criscrascrus says:
at: 28/10/13, 14:37 dijo...

pero que guay! siempre he querido aprender a revelar, espero algún día ir a algún taller o incluso tener mi propio espacio

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