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Felices fiestas


Aunque lleve unas semanas de locos, no podía dejar de pasar para felicitaros las fiestas. Gracias por estar ahí. Os deseamos lo mejor.
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P+P= Fran


Hay trabajos que no lo son, o que son al mismo tiempo un disfrute. Hay cosas que según quién te las diga tienen más valor.


Paco y Paula fueron para nosotros unos novios muy especiales. Sabían lo que querían, y no era cualquier cosa. Tienen un gusto exigente, por eso que quisieran que le hiciera fotos a su bebé significaba mucho para mí (sobre todo, presión!)


Me he cansado de deciros y enseñaros lo guapos que son por fuera, pero me gustaría que supierais que también lo son por dentro, que en estos años "desde que los casamos" no hemos perdido el contacto y que están al tanto de nuestras aventuras y desventuras.


Cuando estás con ellos, sientes que estás ante un tándem perfecto, una pareja compacta a la que da gusto mirar. Y el fruto de ese P+P que sumamos hace años no podía ser otra cosa que precioso.


El pequeño Fran me deslumbró a mí casi tanto como a él las lucecitas de Navidad.


Fue divertido ponerle a posar con sus peluches. Cuando conseguíamos que uno se sentara, el otro se caía... :)

Seguro que habréis visto estas secuencias por ahí. Me gustaría citar a la persona a la que se le ocurrió, pero ya nos hemos copiado tantos que no sé de quién fue la idea original. Desde luego, es sencilla y vistosa, y creo que en la habitación del peque puede quedar genial.


El gorro de aviador ya le gustó menos, y eso que está para comérselo con él. 


Otra idea que, con poco atrezzo, creo que resulta bastante bien.


Os decía al principio que hay trabajo que es disfrute, como reencontrarse con esta pareja y conocer a  su retoño, y que hay cosas que según quién las dice las otorgamos más valor. Bueno, pues es que entre cambio y cambio, charlábamos sobre nuestras peripecias vitales y profesionales. Paco dijo que teníamos que retomar Peripecia García (que no es que no esté operativa, ni mucho menos, pero estamos con otros proyectos entre manos). Y eso, dicho por él, que fue quien nos encontró y eligió significa mucho, ¡muchísimo! Tanto que desde esa mañana de sábado resuenan sus palabras en mi cabeza. 


Mirad qué cara. De verdad que no sé cómo transmitiros el sentimiento de acompañar a una pareja en su boda y retratar, tiempo después, a su hijo. Que no, que no tengo palabras.

Millones de gracias a Paco y a Paula por este nuevo momento compartido. Ojalá vengan muchos más.
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La (decepcionante) historia de los anillos de compromiso

Nacho siempre me chiva cosas curiosas sobre bodas que encuentra  por ahí, y la que os traigo hoy es una de ellas. Es la historia sobre los pedruscos para pedir matrimonio.



Aún así, mi anillo es preciosísimo y es como el que recibió la entonces Princesa Letizia, y fueron mis primeros (y únicos) diamantes. Y me encanta. 

Fuente
Haceos un día maravilloso!! Sólo vosotros podéis hacerlo!! Los que me seguís en Facebook ya lo habréis visto, pero si no, os recuerdo que si cambias de actitud, cambias tu vida, y si no, que os lo explique Victoria (clic aquí).


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Maternidad: Daniel

Daniel vino dando guerra o, mejor dicho, peleando. Es un bebé fuerte y todo un campeón que ha llenado de euforia a sus padres.


Teníais que haberle visto cuando le pusimos en la cesta. Aunque intentábamos ponerle ciertas poses, no había manera, se despanzurraba en medio de un sueño profundo. Graciosísimo.
 

 
Esta vez no quería mucho artificio, si la criatura es preciosa por sí sola. Estrené, eso sí, un fondo que me hice con decoupage, con unas servilletas de Ikea que simulan madera. Había estado tejiendo y se me ocurrió que sería dulce ponerle como un ovillo junto a otros de lana, y mandé a Nacho a que me comprara unos en "colores tierra, pasteles". Y al ver lo que trajo comprendí que lo que los chicos (o el mío, al menos) entienden por "tierra" y "pastel" no es lo mismo que lo que entiendo yo. Total, que no pude hacer lo que quería y me limité a este cenital y en blanco y negro, que a´si no se aprecia el amarillo chillón, el verde fosforito y el azul intenso. :)  (Te quiero, marido, lo intentaste)


Daniel es precioso todo él. Todos sus recovecos son besuqueables y fotografiables.


A su mami le gustaba la idea de colgarle tipo vaina. Era la primera vez que lo hacía y comprendí rápidamente la dificultad, en cuanto el niño empezó a girar y no era capaz de cogerle de frente sin pararle con las manos y (que tendría que quitar después con Photoshop y la cosa era no editar tanto). Pero lo verdaderamente impresionante es cómo se "plegó" sin inmutarse, tan a gustito en esa postura tan familiar para él. 


 

Nos maravilla ver cómo Willow sabe que son "cachorros", y no les hace absolutamente nada, aunque no puede resistirse a olisquearles un poquito. ¡Si es que huelen tan bien...!


Felicidades, papás, por este niño tan bueno y tan bien hechito. A disfrutarlo.



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Boda 360 o vuelta a los orígenes

En esta época es cuando más novios empiezan a preparar sus bodas, y como paso poco por aquí estos días porque estoy centrada en mis peripecias vitales, pues intentaba preparar un post muy original y valioso, vamos, uno perfecto, y claro, no terminaba de salir, ningún tema me parecía de 10. Y es que nunca está perfecto, porque la perfección no existe.

Y rumiando esto, me topé con esta cita de Gaudí: "la originalidad es la vuelta a los orígenes" y me dejó noqueada, porque yo quería proponeros una boda 360º para destacar, algo que veo que no está nada explotado aún, y desde luego original es, pero no sé si encaja en la definición, pues dista mucho del origen del reportaje social (al menos en la forma, no tanto en el fondo).

¿Y qué es una boda 360º? 

Pues una boda con un reportaje en el que sale todo, pero todo, todo, lo de delante, lo de atrás y lo de los lados. Con las nuevas cámaras para grabar o fotografiar 360 grados ya nada se escapará del ojo del reportero. Si queréis ver la cara de vuestra tía mientras accedías al altar o descubrir si tus amigos estaban de cañas durante la ceremonia, es tu opción. Pero también si quieres poder enseñar y recordar con todo lujo de detalle el lugar maravilloso donde te casaste y cómo estaba todo decorado.

No llega a ser lo que yo os propongo, pero es una idea, visto aquí

Supongo que no tardará ya mucho en salir alguna boda así. Y seguro que será espectacular, si lo hacen bien. Por el momento no he encontrado ninguna, así que daréis la nota, aunque sí he dado con vídeos de photo booths (fotomatones) en eventos utilizando esta técnica. Y desde luego es diferente y puede ser muy gracioso.

Os los enseño:







Este es de un casino (HAZ CLIC AQUÍ)

Desde luego, si buscáis sorprender esto es lo últimísimo.

Sin embargo, como os digo, todo esto de buscaros algo superoriginalnuncavistoantes me llevó a pensar que las bodas pueden empezar a llegar a un punto de no retorno en cuanto a que se corre el peligro de caer en el "y yo más" (ese síndrome de "a ver qué hago yo en mi boda diferente a todo lo que he visto" que seguro que os suena). Y es que quizá llegue un momento en el que la vuelta a lo básico (pero ojo, no que "parezca" sencillo, sino que lo sea realmente), sea lo verdaderamente original, en este instante de horror vacui bodil.

Y para ilustraros esto, me gustaría que viérais un corto muy breve, precioso y original, que ha nacido del juego "piedra, papel o tijera", de hecho, ese es su título. Dadle al play, que os gustará, de verdad, ya sé que da como pereza ver vídeos, pero algunos como éste merecen la pena.



Haceos un día feliz, que mañana ya habrá pasado, y volved a vuestros orígenes, quizá halléis ahí algún tesoro.
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Madrid, te comería a versos

Es posible que ya lo hayáis visto porque ha inundado las redes, pero por si acaso no,  no puedo dejar de enseñaros lo nuevo de Boa mistura, un colectivo de arte urbano que ya coloreó el emblemático Mercado de la Cebada, y que ahora ha pintado versos en las calles de Madrid. Fantástico.


Imágenes http://www.boamistura.com/


Pero como el arte no se cuenta, sino que se disfruta, mejor me callo y lo veis vosotros mismos:

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El viaje más emocionante

Esta semana teníamos eventos importantes, laborales y personales, pero no esperaba empezar la semana tan emocionada como lo hice.

El domingo por la tarde recibí un mail que me tocó la fibra. Era Laura, a quien tendríamos que haber fotografiado y grabado el sábado en su boda con Adrián. No sé si sois capaces de haceros una idea de lo que supone que se acuerden de ti de esta manera.


Cuando en su día se pusieron en contacto con nosotros para que les hiciéramos el reportaje, les explicamos que no estábamos cogiendo bodas, y los motivos, y nos pidieron que al menos les hiciéramos el vídeo de agradecimiento porque tenían especial interés en que fuéramos nosotros. Nos halagó muchísimo, como os podéis imaginar, que pese a haber tenido que contratar a otra gente para el gran día, tuvieran tanta ilusión por un vídeo a lo Peripecia, y no podíamos -ni queríamos- decirles que no. Así que una mañana de mayo quedamos para retratar su historia al estilo del cine mudo, ya que llegaron a nosotros porque habían visto en algún sitio nuestra invitación de boda y querían algo igual.

Entre los cuatro perfilamos el guión. Laura y Adrián se conocieron en el trabajo, a lo Lady Halcón, pues él tenía turno de mañana y ella de tarde. Ese hecho no impidió que se fijaran el uno en el otro, y además propició momentos muy románticos en su historia porque se dejaban regalitos y notas en la mesa para que el otro se llevara una sorpresa. Tampoco podían quedar fuera los viajes, pues si algo son estos chicos, aparte de una pareja estupenda, es viajeros a más no poder. ¡Y qué viajazos se han pegado! Eso sí, el más emocionante, sin duda, ha sido el que han emprendido al proyectar un futuro común.


El mail de Laura me llegó en un momento en el que nosotros también estamos emprendiendo el viaje más importante de nuestra vida, y que es la razón por la que estamos un poco (mucho) retirados del panorama bodil.

Nacho siempre me dice que pongamos un cartelito en la web y yo me resisto. ¡Es que me da mucha pena! Tengo la sensación de que si pongo un cartel, Peripecia se muere, desaparece, y yo sólo quiero que se tome un descanso, pequeñito, es más, ¡no! sólo bajar el ritmo y enfocarnos en lo que podemos abarcar con nuestros respectivos trabajos diarios. Y, por qué no, darnos el gustazo de no andar pendientes de fechas, que así es como hemos vivido los últimos años (no por vuestras bodas, sino por nuestros asuntos), y largarnos a ver los mercadillos navideños de Basilea y Colmar en noviembre (cliclad y alucinad).

La cuestión es que después de unos años horrendos de montaña rusa emocional, banderillas a tutiplén, disgustos, más disgustos, y sobre todo mucho estrés, ha llegado el momento de vivir, recuperarme físicamente, de disfrutar de lo que sí tenemos y, en especial, de lo que está por llegar, pues tengo el "placerísimo" de informaros que vamos a ser los flamantes papás de un niño o una niña de Bulgaria (Dios y el IMMF mediante).

Por motivos tediosos de contar aquí, nos cuesta menos comprometernos con pequeñas sesiones (tipo embarazo, bebé, pequeños eventos, vídeos puntuales...), porque nos permite barajar mejor las fechas,  más a corto plazo, pero me lo estáis poniendo verdaderamente difícil con tantas muestras de cariño.

No me gusta el autobombo, me da vergüenza, pero es que tengo que agradeceros el cariño de alguna forma, y al fin y al cabo este es mi megáfono. Mis queridísimos Paco y Paula que van a venir a Madrid para que le haga fotos al pequeño Francisco, Laura que espera lo mismo para su León, otra tocaya más que, desde el hospital, me escribió para retratar a la preciosa Ariadne que ha tenido con Miguel... O mails como el de Clara, que te hacen llorar y replanteártelo todo. Gracias, millones de gracias a los que entendéis que nos encanta conoceros y vivir con vosotros esos acontecimientos que son importantes. Gracias por impulsarnos a seguir y, sobre todo, gracias por subirme la autoestima cuando más lo he necesitado, en esos años en los que me he sentido menos e incluso nada. Por gente como vosotros disfruto tanto de lo que hago. Por gente como vosotros no puedo colgar ningún cartelito en la web, pues siempre querré acompañaros en vuestros grandes días.


Por eso esto no es una despedida ni un hasta luego ni nada, es un "psss, que sepáis que ahora estamos un poco remolones", y es que lo de embarcarse en un viaje como el nuestro también merece un poco de atención por nuestra parte, y de disfrute. Que ya nos toca. Como les toca también a Laura y Adrián, que ya han iniciado la marcha de su viaje más emocionante. Gracias una vez más por acordaros de nosotros. Os deseamos todo lo mejor.




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De colores, borrones, y una niña que ya llega

Carola fue clara al teléfono, "quiero algo sencillo, en casa". Yo imaginé instantáneas dulces, desaturadas, relajadas. Cuando abrió la puerta de su casa, en el madrileñísimo Rastro, y vi un salón verde fosforito y y otro amarillo brillante, entendí que cada uno tiene un concepto de sencillo diferente. Carola puede ser sencilla, pero no simple. 

Los colores de su casa son un reflejo de los de su interior.  


La pobre estaba muerta de la vergüenza -como tod@s- por tener que posar, y le dije que fuera ella misma, que con eso me bastaba y sobraba. Y es que Carola tiene un rollo que no se pué aguantar (esto es influencia del "marío"). Es vibrante.


Ella eligió su vestuario, su fondo, su decorado. Quería fotos en su balcón para tener un recuerdo de su embarazo, y poder enseñarle la tripa a su padre, que está en su Chile natal.


Todavía no sabe cómo se llamará la niña que espera. A ella le gusta un nombre, y a David otro, y creen que cuando vean su carita sabrán cuál le va más. Estoy deseando saber con cuál se quedan.


Llegué a Carola por amiga Emilia. Me preguntó si me apetecía hacerle fotos a su cuñada, estaba  preocupada por si me hacía mal (ella siempre pendiente de mí), y yo le dije que nada de eso, que estaba encantada.


Por encima de todo, me alucinan esas tripas gigantes "con gente dentro", como diría Nacho. No dejan de alucinarme, da igual cuántas vea. Quizá porque no voy a tener una las miro de una forma especial, y eso es bueno para mi trabajo. 


Hablo mucho con la gente que fotografío. Cómo si no poder romper la barrera de la vergüenza -suya y mía-, cómo si no traspasar su piel y sacar algo más que lo que ya está expuesto. 


Esa tarde yo estaba ilusionada y lo compartí con ella.

Hablamos de las ironías de la vida, de cómo alguien puede perseguir algo durante mucho tiempo y otro toparse con ello sin haberlo buscado, de hijos que no vienen y madres que se van antes de tiempo.

  
Y sobre todo de vivir, de sobreponerse y adaptarse -que no conformarse-, y volver a SER, a ESTAR, a rebozarse en los días en vez de verlos transcurrir sin querer mancharse. Embadurnarse, sufrirlos, finalmente pasarlos, y colorear una nueva página.


Aprender a disfrutar con lo que sí tenemos, con lo que nos queda, y así sólo podremos hacer sitio a lo nuevo, a lo inesperado. Y ser felices, superfelices.  Y elegir nombres para la niña que no se llamará Valentina o empezar a aprender búlgaro para entender a tu futuro hijo.


Por su parte, Pipa y Velvet también tendrán que hacer un huequito a la niña que viene a ampliar esta familia tan colorida. Esto también estoy deseando ver cómo va.


Pasamos una tarde muy divertida con nuestro amigos y los futuros papás. Estamos ya en el tiempo de descuento y el bebé está al llegar. Tengo muchas ganas de ver la carita de su niña y la suya al contemplarla. Y entonces volver a disparar.


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Sesión premami de Elena. Sobre sueños y esperas


Hace poco estuvimos en Gijón, como yo digo, recuperando el norte y perdiendo la figura. ¡Qué felicidad entre tanto verde alrededor y  platos rebosantes de cosas ricas!

Han sido unas mini vacaciones singulares porque me he reencontrado con mi amiga Pau, a la que echo mucho de menos desde que regresó allí, a su tierra, después de unos años en Madrid en los que cumplió un sueño trabajando en series de televisión y rodajes de cine. 

Añoro mucho los días con Paula. No sé hasta qué punto ella sabe cuánto influyó en mí esos días raros en los que puse patas arriba mi vida. Ella, como Ana Campoy, hace que siga creyendo que los sueños se cumplen y, lo que es más importante, que luego hay que seguir soñando. Y es que una Pau que se despertaba cada día para vivir su sueño, con el tiempo sufrió la pesadilla de jornadas infinitas rodando seguidas por temporadas de incertidumbre esperando a que el teléfono sonase para un siguiente proyecto. Y empezó a fantasear con una vida estable en su Asturias natal. Y entonces cumplió otro sueño, y ahora es feliz con su horario de oficina y estando cerca de los suyos.

Siempre que pienso en ella me acuerdo de todo esto. Sólo oír su nombre y me conecto con mis más íntimas ilusiones. 

Y así entre pensamientos sobre sueños le hice fotos a su amiga Elena, que está horneando a Hugo, con la ayuda de Pau como excepcional doble de luces.



Fuimos a una playa que conocían y que estaba abarrotada aún a las siete y media de la tarde porque las nubes y las temperaturas por fin habían dado una tregua.


Era la primera vez que fotografiaba a una futura mami en el mar. Hacía unas horas que me había bajado del coche desde Madrid e intentaba digerir la comilona tardía que me había metido con Pau. Cachopo mediante, empecé a divagar sobre que era el marco perfecto para una embarazada: el agua, la vida... (Nota mental: no meterse jamás semejante cantidad de comida, por muy rica que esté, antes de una sesión).


Hablé con Elena de su espera. Yo sé mucho de esperar, y de desesperar ni os cuento, aunque de la de ella por desgracia ni idea, pero sintonizamos en un punto, en esas historias que la gente se empeña en compartir contigo con espíritu de ayuda pero que no te infunden más que temores gratuitos. Hay que conseguir abstraerse de esas pelis de miedo, mirar para adentro y confiar.


 Y si tienes a tu lado un papá que contribuye a ello o que salpica agua cuando a esta tía loca se le antoja que puede quedar bien, pues mejor que mejor.


Elena es encantadora y posó en el agua, fuera de ella, arriba, abajo, así, asao... Ensayando paciencia para Hugo!




En la tierra de las xanas dejé a Elena. Las dos seguimos esperando. Hasta hace un momento pensaba que nuestras esperas no tenían nada que ver, sin embargo, la RAE me ha abierto los ojos, literalmente, pues define 'esperar' como

1. tr. Tener esperanza de conseguir lo que se desea.

2. tr. Creer que ha de suceder algo, especialmente si es favorable.

3. tr. Permanecer en sitio adonde se cree que ha de ir alguien o en donde se presume que ha de ocurrir algo.

Pues sí, yo espero conseguir lo que deseo. Creo que ha de suceder algo favorable en algún momento. Y sí, aquí seguiré hasta que llegue para que me encuentre. :)


Gracias, Super Pau, por el chute de energía que es verte (y tan feliz).









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Bodas de cuero (3º aniversario)

El 18 de junio fue mi tercer aniversario de boda o, lo que es lo mismo, mis "bodas de cuero". No os lo he podido contar hasta ahora porque quería hacer un vídeo, pero con el trabajo no encuentro tiempo. En fin, al grano, que  cada aniversario lleva el nombre de un material, más fuerte según avanzan los años, y a nosotros nos ha tocado el cuero.

Pues nos viene al pelo. El cuero es piel curtida, como la nuestra, que aun hecha jirones por los tortazos inesperados de estos primeros años, la hemos ido curando como hemos podido, y costra a costra vamos pasando los días el uno al lado del otro. A veces uno se cansa, pero el otro está ahí para   Infundirle ánimo o tirar de él, como cuando a mitad de nuestro primer baile, nos íbamos chivando los pasos siguientes y a poco del final yo le gritaba "¡ya está! ¡Ya está!"

Lo importante es justo eso, tener quien te chive el paso o, como también nos pasó bailando, alguien que si te equivocas, te siga como si nada. Eso es ser un equipo. Y si tienes una vida sin baches pues igual no te enteras nunca de lo que significa formar parte de uno, pero cuando el camino que recorres es sinuoso y no tiene ni un atajo sabes que es vital.


Dijo un tipo listo listo que "el pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas". Y ahí estamos nosotros, sin curso de patrón de embarcación, ajustándolas, reajustándolas, dejándonos llevar en vez de luchar contra los elementos, a ver si así llegamos a buen puerto. Juntos. Pero no sólo juntos de la mano, que es o es bonito pero no práctico. Juntos, en equipo, que así uno tiene más movilidad pero cuenta con el otro para las estrategias de juego. Juntos, como en nuestro primer baile, al son de la misma canción y ayudándonos ante el pánico a quedarnos en blanco.


El 18 de junio era muy importante que celebráramos que seguimos en el barco, porque cuando hay tormenta el oleaje puede hacer que alguno se caiga, así que había que brindar por estar los dos al timón. Y le pedí a Nacho que nos volviéramos a vestir para hacernos alguna foto.

Ya sabéis que mi vestido es el más aprovechado del mundo, y que a la mínima encuentro una excusa para ponérmelo (¡es que me hace sentir tan bien, como una niña disfrazándose!). Pero es que además no teníamos ni unas sola foto decente juntos, de novios, del día de nuestra boda.

¿¿¿¿¿Cómooooooooooooo?????

Lo que lees. Ni una.

Cometimos el error garrafal número 1: pedir a unas amigas que nos hicieran el reportaje. Ellas estaban invitadas y, dado que querían iniciarse en el mundillo, pues hicimos esa cuenta que hacen muchas parejas de 2+2=4, solo que no ese ese el resultado, esta suma en concreto da cero patatero por muchas matemáticas que sepáis. Nosotros hemos estado en los dos sitios, hacednos caso, hemos sido los novios que piden a amigos que carguen con la cámara y hemos sido los reporteros castigados sin cóctel en bodas de los nuestros. Si quieres un reportaje bueno, tienes que contratarlo, o puede pasarte como a nosotros, que tus amigas están disfrutando de tu boda y luego te faltan fotos o no tienes el vídeo de tu coreografía sorpresa entero y tienes que irte de viaje de novios y bailar por el mundo para completarlo ;).

 A mí me dio no sé qué pedirles que nos hicieran un par de posaditos y así pasó, que ni uno.


Y otra cosa os digo, no dejéis para mañana lo que podáis hacer hoy. Últimamente me escriben novias diciéndome que ese día no quieren perder tiempo posando. Bien, normal, ninguno queremos. Pero luego vienen las perezas, los embarazos o los kilos sin más y al final te quieres ahorrar el post wedding y te has quedado sin ellos. Si los profesionales que habéis contratado son buenos, habrán ido antes al sitio a reconocer el terreno y en un pispás os habrán hecho unas fotos chulas (no tienen por qué ser ñoñas) por lo que pueda pasar. Acordaos de mí por favor, que quizá no tengáis un marido como el mío que se preste a meterse en en traje dos tallas menor antes de ir a cenar sólo para ponerme contenta.


Y puede que no tengáis una hermana que se deje liar antes de salir de fiesta y te acompañe a mitad del campo para que le prepares la cámara y dispare como buenamente pueda, para que por fin puedas poner una foto en el salón, o donde sea. Y aunque no vayas peinada ni maquillada, y el "marío" se haya dejado el chaleco y la corbata y no pueda respirar, esa foto te recuerda el equipo que formáis. 

Después de la improvisada "sesión" y sintiéndome afortunada, cogí junto a Nacho un Taxi a Manhattan (muy bien, oye!) para rememorar un trocito de nuestra genial luna de miel y brindar por las aventuras que nos quedan.


Y ahora... A por el cuarto!






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