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Amor en el Empire State


En cuestión de un mes subiré por fin al Empire State. Tengo tantas ganas que ni siquiera me lo creo. Si ahora mismo surgiera cualquier imprevisto que nos impidiera viajar creo que no me sorprendería en absoluto. Es tanta la ilusión que se me han bloqueado las emociones y estoy en un estado de ataraxia que no me creo que ni yo, pero es verdad, voy a mis despedidas de soltera pero en plan observadora, como si nada de esto me estuviera pasando a mí porque no consigo asimilarlo todo. 

Pero bueno, no os preocupéis que ya me encargo yo de pellizcarme hasta que me lo crea.


La cuestión es que nunca tanto hormigón junto fue tan romántico. Su aquitectura art decó ayuda pero, sin duda, es el cine el culpable de que lo veamos así y de que yo cuente los días para rascar el cielo desde su planta 86.


 Si algún día consigo rodar mi peli, por fuerza habrá una secuencia allí... ¡Aunque tenga que empeñarlo todo! 
Allí, donde quedaron Deborah Kerr y Cary Grant en Tú y yo, o se encontraron Tom Hanks y Meg Ryan en Algo para recordar, allí, el escenario de uno de los más grandes finales aunque, paradójicamente, yo paro el dvd antes de que llegue porque si no me hincho a llorar cuando Kong agoniza.

No me termina de convencer que  iluminen la torre con motivo del día de San Valentín, de San Patricio u otras festividades, aunque he de reconocer que tengo guardado el guiño a España cuando ganamos el mundial el de fútbol.

Si pudiérais, ¿os gustaría casaros en este mítico edificio?





Pues a ver si brides.com vuelve a poner en marcha el concurso por el que catorce parejas ganaron celebrar su boda en el rascacielos tras contar su historia de amor. 

Os pongo las fotos de algunas de ellas. Qué queréis que os diga, yo las veo muy frescas para ser 14 de febrero, que allí hace fresquete. Pero vamos, que seguramente sólo sea ¡envidia!















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Despidiendo la soltería. 3ªparte

Hoy el sol no ha venido y el reloj también está perezoso y no avanza a un ritmo normal, y además es lunes, que ya de por sí es un tema escabroso y, sin embargo, yo estoy feliz porque he pasado un fin de semana estupendo (si nos olvidamos del espeluznante despertar al grito de "te vas a casar, la vas a cagar").

Tras dos días sin dormir bien y previa ingesta de una ayudita, me hallaba yo durmiendo plácidamente. Tan plácido era el sueño que ni siquiera había oído a Nacho llegar de su "noche de caretas y Vero" cuando, de pronto, un peculiar cántico me saca a patadas de mi ensoñación. Despego como puedo los párpados y vuelvo a tragarme el corazón y me encuentro con mi hermana, primas y amigas en la habitación, al pie de la cama.

Poco después, iba en un coche rumbo a Salamanca (Salamarcha mediante), vestida de princesa de barrio o centenaria inglesa en Benidorm, según se mire. El resto... Se queda para nosotras. Pero básicamente hubo muchas risas, poco descanso, sol y globos de agua, pelucas en venta, besos, baile y pasos vertiginosos (viva el Ferrari marcha atrás), abrazos, foto con Leia, hamburguesas en la barbacoa (¡Ani, riquísimas!), intento de sevillanas, magdalenas de chocolate postfiesta, "blackbetos" que no duermen, palabras nuevas, tours en coche sin contratarlos,  vallas cerradas, regalos "curiosos" y un álbum con fotos que hacen llorar de emoción.

No hay modo de agradeceros el logro de hacerme desconectar de la vorágine de estos días, ni los buenos -buenísimos- ratos. Qué bonita la mezcla y qué bien teneros a todas juntas. Gracias, de verdad, por tantas emociones contrastadas (horror, ridículo, felicidad, melancolía...) y por una despedida de soltera inolvidable.



¡Os quiero, guapas!



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Bolsofilia

Estoy enferma. Me encantan los bolsos. Todos, prácticamente. Compro bolsos (y zapatos) compulsivamente, pero luego no os creáis que cambio todo los días. A veces me tiro con uno tanto tiempo, que cuando lo vacío salen cosas caducadas.


Creo que el bolso emite destellos de nuestra personalidad. Así, el mío grita que soy doña "por si acaso". Ahora mismo, llevo uno de Fun and Basics que es la envidia de mi compañera Lola y de mi amiga Georgina, y contiene:

- Unas gafas de sol en su estuche
- Una carpeta con papelajos varios (todos super necesarios, claro, aunque no recuerdo ni qué son)
- Una agenda (aunque luego me apunto las cosas en la mano)
- Un cuadernito en el que voy apuntando los itinerarios de cada día del viaje de novios
- Varios bolígrafos
- Un estuche con maquillaje, un cepillito (que nunca he usado), un mini costurero, media farmacia, un tampón, 1375 horquillas y tres gomas de pelo...
- La cartera
- Un monederito monísmo que me regaló Nacho, que es como una carta, en el que llevo las 326 tarjetas que tengo (de clubes, tiendas, etc)
- Un tarjetero con tarjetitas de Peripecia García
- Chicles
- Vaselina
- Smint
- Colonia
- un paquete de pañuelos de papel
- Otro brillo de labios (¡este no sabía dónde estaba!)
- Los auriculares de regalo del AVE (no sé para qué, pero "por si acaso"...)
- un lentillero
- Crema de manos
- Un espejito
- Cuatro usb (cuatro, porque válido sólo es uno, los otros están llenos de fotos y vídeos personales y profesionales, por si me da la morriña o me sale algún cliente potencial)

Ya está. bueno, hay un par de cosas que no os cuento porque pensaríais que estoy loca. Pero es que nunca se sabe lo que puede pasarle a una! ¡De verdad! Que esta vida te sorprende y hay que estar preparada para todo!

Bueno, al grano. Preparando esta entrada, he pensado que debía de existir algún estudio sobre la relación entre una mujer y su bolso y, bueno, no he encontrado mucho, así que si algún día me animo a continuar la carrera de Psicología, me pondré a ello. Sí me ha resultado curioso un artículo en el que hablan de varios tipos: el bolso cómplice, el relacional, colección y bazar. También recogen una afirmación del sociólogo Jean Claude Kauffmann en la que dice que este complemento es "una verdadera extensión del yo. El bolso ayuda a afrontar los eventos de la vida y se convierte en el protector de nuestras memorias más íntimas". Amén.

Y las mandatarias (o esposas de mandatarios) no lo necesitan menos que nosotras, pero se lo dejan a sus ayudantes de campo para posar antes los gráficos.  Eso sí, de llevarlo, siempre en la mano izquierda que quede libre la derecha para saludar y demás. Misma norma para los guantes. Nunca se pone el de la diestra, que se lleva en la izquierda con el bolso.

Margaret Thatcher destacaba porque siempre lo llevaba consigo. 

Curioso, en este sentido, es para lo que lo utiliza la reina Isabel II. Según el libro de Phil Damley y Ashley Waltonsi la reina coloca el bolso sobre la mesa, el almuerzo o la cena deben concluir en pocos minutos. Si lo apoya en el suelo,  es una llamada de atención a su dama de compañía para que acuda a socorrerla del pelmazo con el que conversa (eso que nosotras hacíamos con miraditas a nuestras amigas cuando nos tocaba un sobón). En cambio, si lo cuelga de la mesa con el cuelgabolsos que lleva siempre, entonces debemos entender que la situación discurre tranquilamente y con normalidad.

Y vosotras, ¿dónde lo colocáis? Protocolariamente, no se debe dejar nunca en el suelo (además "se va el dinero", pero la verdad es que a veces parece ser el único sitio. Si estáis sentadas a una mesa, podéis ponerlo entre el respaldo de la silla y vuestra espalda (si la silla lo permite),  o debajo de la servilleta, sobre vuestras rodillas (a no ser que sea enorme, claro). 

Y ya, para terminar, enseñaros mi nueva adquisición de Lollipops porque me chifla y porque me merecía un regalo y no me he podido aguantar!

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Despidiendo la soltería. 2ªparte

El lugar que las chicas de la familia escogieron para celebrar que en breve dejaré de ser soltera fue El loco restaurante de la Señora Bourbon, en las inmediaciones de una puerta del Sol tomada por el movimiento 15M (que merece mención aparte).

Al parecer, una de mis tías había estado y lo había pasado muy bien un Halloween. Sin embargo, ayer creo que no fue una de sus mejores noches. Los shows, con poca gracia y menos arte, apenas cesan durante la cena y el volumen de la megafonía es tal que es difícil conversar. La comida, pues propia de estos lugares, pero tampoco se acude a ellos por la gastronomía.

Como nota curiosa, todos los grupos de comensales eran de despedidas de solter@s y ninguna chica llevaba una diadema con "pirindolo", lo que es de agradecer.

Tras la cena, retiran las mesas y se convierte en el Bourbon Café de antaño. La música, por ciclos y para todos los gustos y edades, muy bien. Pero sin duda lo mejor fue la compañía, la que yo llevaba, las fiesteras que animaron el cotarro hasta el final. ¡Gracias otra vez!
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Despidiendo la soltería. 1ªparte

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Blood on blood

El estrés y las preocupaciones me mantienen alejada del blog, y mucho me temo que estos días previos a la boda no voy a poder dedicarme demasiado, pero hoy he sacado tiempo (ayuda que Nacho esté de despedida) porque hay algo importante que no puedo dejar de decir.

Este espacio lo creé para compartir las cosas que me gustan y animan, no es un blog sobre cosas de bodas únicamente, así que quiero hablar de dos de mis cosas favoritasBon Jovimis amigas.

La banda de New Jersey me gustaba mucho más antes, cuando no se preocupaban de gustar a cada nueva hornada de quinceañeras adaptando su música al pop más comercial casi olvidando sus raíces rockeras. No obstante, he crecido con ellos y eso no es fácil dejarlo atrás. ¡Han puesto la banda sonora a mi vida! Nunca olvidaré el primer concierto suyo al que fui. Mis amigas y yo apenas habíamos dormido porque justo la noche anterior había sido la despedida de COU, y nos plantamos a hacer cola en el estadio como a las 6 ó 7 de la mañana... Rememorándolo aún puedo sentir esa emoción sin precedentes de ver a tu ídolo, con 17 años, y con tus amigas del alma. ¡Cómo nos desgañitamos! Es, sin duda, unos de los momentazos de mi existencia. 

Nacho me ha llevado este año a tres conciertos en 4 meses... ¡Y a él ni siquiera le gustan! ¡Si eso no es amor, no lo es nada! Este verano quería probar suerte otra vez y hacer una escapadita a Lisboa o Barcelona, pero creo que nos lo vamos a ahorrar porque su mítico guitarrista, Richi Sambora, estará ausente por ingresar en una clínica de rehabilitación por su alcoholismo. Krys, ¿podrás soportarlo?

El caso es que el títlo de esta entrada es el de una canción de Bon Jovi, preciosa, que habla de  de la amistad eterna. Siempre que la oigo no puedo evitar pensar en mis amigas.


A algunas las conozco desde hace unos 27 años, que se dice pronto pero es toda una vida, y juntas hemos crecido, estudiado, acampado, bebido, bailado, sostenido una patata con la frente, ayudado, hemos hecho el tonto,  el ridículo, hemos reído, llorado, criticado, nos hemos amadrinado, hemos celebrado, gritado, cantado, despedido solterías... En definitiva, nos hemos cuidado. Y aún hoy seguimos haciéndolo, lo mejor que nos sale. Otras son más recientes; nuestros caminos afortunadamente se han cruzado y hemos decidido continuar juntas porque ya no se entiende el trayecto de otra manera. Cada una de vosotras es imprescindible, cada una aporta un color al lienzo. Espero saber devolveros todo lo que me dais.

Gracias a todas por estar, por acompañarme en esto de vivir y quemar etapas. Todo es mejor si lo puedo compartir con vosotras. 
¡Y sois todas muy guapas!
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Entrada mágica de los novios

Genial idea para entrar al banquete o para comenzar el baile.
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Los abuelos de boda

Esto de la boda me pone nostálgica...
Me da una pena enorme que no me vea casarme mi abuelo Antonio, pero sé que soy una afortunada porque mis otros tres abuelos sí vienen. ¡Así que hoy este post es para los yayos!

Si me mandáis fotos de vuestras abuelos o padres el día de su boda podemos hacer un post precioso y comprobar de un vistazo los cambios en la moda y tradición nupcial.

Yo comparto las fotos de mis abuelos. ¡Muy guapos los cuatro!
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La tarta nupcial


Ayer estuve de compras con mi amiga Emilia. No encontraba vestido y fuimos a Las Rozas Village, que ella no lo conocía. Bueno, pues ahora la veré espectacular en mi boda con su Karen Millen, pero no es de su traje de lo que quiero hablaros. 
Nos estábamos tomando unas cañas para ponernos al día, y comentando cosas de la boda me preguntó si no teníamos aquí la tradición de los lazos. Como no tenía ni idea de que hablaba, me explicó esta curiosa costumbre sudamericana típica de las fiestas de los 15 años o las bodas. Consiste en que la tarta nupcial se rellena con unas cintas de raso con un colgantito en el extremo que queda dentro. Una de ellas tiene un anillo en vez de un colgante. Las solteras han de tirar de cada lazo y la que saca el anillo será la próxima en casarse.
Qué curioso me resulta que hasta el postre de un banquete sea tan cultural que difiera así de un lugar a otro. En  protocolo.org, cuentan que el origen de la tarta nupcial se cree que "es romano. Se partía una hogaza o boya de pan sobre la cabeza de la novia como símbolo de fertilidad. Luego los invitados comían los trozos caídos. Posteriormente, en la Inglaterra medieval esta costumbre se hacía llevando los invitados unos dulces, tipo bizcocho o tarta que se ponían unos encima de otros para ser bendecidos por los novios, troceados y repartidos entre los invitados. De aquí surge la tradición de la tarta de varios pisos."
A mí me parten una hogaza encima de la cabeza y no tienen mundo para correr.
En España, estamos perdiendo la tradición de cortar la tarta. Ahora se considera hortera la estampa de los novios con el sable dándose a probar y se sirven directamente las porciones individuales. Sin entrar a valorar, lo cierto es que nos perdemos auténticas maravillas. Os pongo ejemplos que he encontrado en la red, desde lo más cursi hasta lo friki, que para gustos,  ¡las tartas nupciales!





















La de Kate y William







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