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viernes, 25 de marzo de 2011

Protocolo en el banquete

Me acaban de dar la nota del módulo de banquetes de mis master en protocolo y, bueno, mi notable me ha animado a hablaros del tema. Una de las cosas que más quebraderos de cabeza causa es la disposición de las mesas. Yo, ingenua de mí, pensaba que no tendría problema alguno; sin embargo, llegado el momento, te das cuenta que donde hay 10 no caben 15 y que no puedes dejar mesas con 3 comensales.


Lo primera pregunta ¿mesa presidencial, sí o no?


Los comedores modernos ya no suelen tener la disposición clásica con mesa rectangular para la presidencia y el resto redondas, afortunadamente, y optan porque sean todas circulares, pues facilita la conversación y no parece que los anfitriones estén expuestos como una pecera con langostas o controlando a sus invitados, sin poder hablar más que con los que tienen inmediatamente a cada lado. Bien, pero hay una segunda cuestión: ¿quién debe estar sentado en la mesa presidencial?
Imagen: Bodaclick
La respuesta a esta pregunta es una de tantas cosas que no he tenido que debatir con Nacho porque él opinaba exactamente igual. Tradicionalmente, la presidencia la ocupaban los novios, los padrinos y los cónyuges de estos. También era una época en la que los padres pagaban este tipo de eventos y, por tanto, eran tan anfitriones como sus hijos. Las bodas hoy no son eventos tan constreñidos y sí más celebraciones de amor. Esto suena muy cursi, pero dado que actualmente no es necesario casarse para nada, ni supone grandes ventajas para con la descendencia, ni la sociedad entorna los párpados ante una pareja de hecho, si dos personas se casan es porque quieren un libro de familia, con todo sus significado, y si hacen un "bodorrio" es que lo quieren celebrar con sus seres queridos (si no, irían al juzgado y punto). Además, la edad a la que se contrae matrimonio se ha dilatado y esto hace que la mayoría de las parejas accedan a este rito tras la convivencia y que se lo financien ellas mismas. Así que por qué seguir con tradiciones desfasadas. Algo no está bien simplemente porque es lo tradicional. Evidentemente, algunas cosas sí, pero otras no y hay que modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos. Por ello, las mesas presidenciales actuales cuentan obviamente con los novios, pero se empiezan a compartir con los amigos en lugar de con los padres. Huelga decir que no tiene nada que ver con que se les quiera menos ni esta postura debería ofenderles. De hecho, todo lo contrario. Todos celebramos nuestras alegrías y pequeños éxitos con nuestros amigos. Ellos también. Y si la mesa presidencial está ocupada por padres que apenas se conocen, más a mi favor. El día de tu boda tienes que disfrutarlo, no estar intentando sacar temas de conversación mientras ves cómo se ríen tus amigas por algo que no aciertas a saber. Ni que decir tiene que tus padres, son tus padres, y que los quieres y te apetece estar ese día también con ellos. Y lo estarás, pero de la mejor de las maneras y no por una impuesta por una costumbre con olor a rancio ya.
Nacho y yo teníamos muy claro que queríamos sentarnos con nuestros hermanos y con amigos, y así no cortarnos (tengamos la edad que tengamos, nos seguimos cortando con los padres para según qué cosas, y el día que te casas no es un día para reprimirse), y es de los detalles de nuestra boda que más nos gustan y animan. La diversión está asegurada para todos.
Por supuesto, si te quieres sentar con tus padres, hazlo. Sólo pretendo sugerirte que no sigas porque sí con el "manual de la perfecta boda", si es que algo así existe, sino que prepares y celebres la tuya como tú quieras. Has soñado muchas veces con ella y sólo vas a tener una (o eso espero).


La disposición del comedor.

No voy a contaros ahora los tipos de comedor que hay, pero os sugiero que os preguntéis si queréis estar al fondo del salón o en el medio. Nosotros queremos esta última opción y estar rodeados así de nuestras personas más allegadas: los padres y familia, los amigos íntimos... Esta medida asegura que estés en el centro, pero no por destacar más, sino por verte rodeado de la gente que quieres y poder intercambiar al menos una mirada, en lugar de limitarte a contemplar lo que pasa en el resto del salón. 
Este tipo disposición permite ampliar el número de invitados "especiales" que tienes cerca. Esto es, en protocolo siempre se prioriza la derecha con respecto de la izquierda. Así, el invitado de honor estará sentado a la derecha del anfitrión, en la presidencia. Hay varias formas de organizar las presidencias y los comedores, pero siempre  se empieza por la derecha, ya sean sillas o mesas enteras. De este modo, si la mesa de los novios está en el centro, aunque se empiecen a completar las de alrededor por la diestra o como fuere, tienes más puestos en los que situar por orden de precedencia y ver a los comensales que en una disposición clásica, donde el ángulo de visión está más reducido.


"Protocolización" de la mesa


Es muy habitual ver en webs y blogs de boda numerosas y variadas propuestas para el "seating". Bueno, si os fijáis bien, suelen ser todas americanas o, al menos, extranjeras.  Desconozco el protocolo allende los mares, pero aquí, en un acto social y, más aún, familiar, os recomiendo no asignar un sitio a cada comensal. Una mesa, sí, por motivos organizativos y lógicos, pero luego que cada uno se siente donde quiera. La norma para las comidas dicta que las parejas no pueden sentarse juntas ni enfrentadas, a veces ni siquiera la presidencia, para que no se hagan "corrillos"  y se favorezca la conversación entre todos los comensales. Sin olvidar la alternancia de sexos. Como veis en el esquema, si yo soy la presidencia número 1, a mi derecha pondría a mi invitado de mayor rango, mi hermana, y a mi izquierda, al siguiente en orden de precedencia, Alex, el amigo que nos casa. Mi ya marido, 2ª presidencia, tendría a la derecha a su hermano y al otro lado a nuestra íntima amiga Emilia. Sin embargo, estaríamos rompiendo la alternancia de sexos básica en el protocolo, por lo que yo debería estar entre mi cuñado y nuestro maestro de ceremonias, y Nacho entre mi hermana y Emilia. No obstante, aunque esto consiga que todas las personas sentadas a la mesa intercambien impresiones, creo que preferiré sentarme con mi recién estrenado marido y tener al otro lado a mi hermana por mucho protocolo que me salte. Que, dicho sea de paso, para eso está, siempre que sea con conocimiento de causa. Los responsables de comunicación de las personalidades conocen las bondades de saltarse el protocolo, sobre todo si una cámara de televisión está enfocando. 
Por si os interesa: El niño y el Papa. Cuando es bueno saltarse el protocolo

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